jueves, 8 de marzo de 2012

Capitulo XVI Hombres Importantes, Líderes comunicarios, activistas y dirigentes personajes de ayer.


CAPITULO XVI
HOMBRES IMPORTANTES, LÍDERES COMUNITARIOS, ACTIVISTAS Y DIRIGENTES
PERSONAJES DE AYER
La notabilidad de las personas que refiere este capítulo, va dirigida a jicareños fallecidos que por sus méritos y acciones positivas han dejado huella como gentes de bien y, por ende, merecedores de ser incluidos sus nombres en esta pequeña obra, a fin de que puedan ser conocidos y sirvan de ejemplo a futuras generaciones en el contexto de la historia del pueblo, considerando inapropiado hacerlo con  personas en vida, pues si bien, algunos pudiesen haber destacado y ser merecedores de ese privilegio, el tiempo venidero puede advertir lo contrario, con la comisión de hechos negativos posteriores, que pueden  empañar la personalidad y reputación del individuo,  pues los humanos por propia naturaleza, somos susceptibles de cometer errores en el curso de nuestra existencia y por lo mismo  caer fácilmente, en una “metida de pata”, valga decir, que las buenas acciones de ayer, pueden quedar desvirtuadas con las negativas de hoy o del mañana, la historia registra muchos de esos casos.  De tal manera que hecha la salvedad del tema, procede insertar a continuación, con el debido respeto y admiración a su memoria, los nombre de a quienes se les puede considerar preclaros ciudadanos del pasado, con las disculpas del caso, por si de repente, escapó  a mi recuerdo o investigación el nombre de algunos personajes dignos:
En este municipio nació un personaje que figura en la historia patria, el general e ingeniero JOSÉ MARIA ORELLANA PINTO, quién dedico buena parte de su vida, al servicio de las armas, ascendiendo por riguroso escalafón, hasta alcanzar el grado más elevado de la carrera militar, hijo de Esteban Orellana y de Leonor  Pinto de Orellana, nació el 11 del de julio de 1872, en la casa patronal de la finca El Tintero, propiedad de la familia, ubicada dentro de los potreros “Las Pitas y Rosa Larga”, de la que aun hay vestigios, por lo menos los cimientos soterrados, en la  cercanía de un paraje conocido como “La Pila”, en donde existe un nacimiento de agua, que posiblemente sirvió de abastecimiento a la familia, casi en la parte central, de la finca.
Recibió las primeras nociones del saber, en la escuela Elemental de esta localidad, cuando era aldea todavía de San Cristóbal Acasaguastlán, que entonces dirigía el maestro experimentado Gregorio Peralta, pero también en la de la cabecera municipal del entonces municipio de Santa María Magdalena, hoy aldea de San Agustín Acasaguastlán, con un maestro llamado David Palomo Keller de aquella localidad, a decir de gentes de edad avanzada de aquel lugar. Una anécdota de este tema refiere: “que en una visita que el presidente Justo Rufino Barrios hizo la escuela del municipio mencionado, después de tener una simpática discusión con el Alcalde local Manuel Miguel Vargas, ya para marcharse se fijo en dos estudiantes con el pelo cortado al rape,  sentados en sus bancos en sus inmediaciones, a quienes puso suavemente la mano en la cabeza, preguntándoles por su nombre, y satisfecho el general, saco de su bolsillo unas monedas fiduciarias y les dio un real plata a cada uno de los alumnos de la escuela y al maestro Palomo Keller obsequio una moneda de plata de mayor valor, sin imaginarse el dadivoso personaje que los alumnos a quienes puso su mano sobre la cabeza, serian  los futuros generales del ejército nacional, los hermanos Orellana Pinto”.
A los 14 años ingresó en la Escuela Politécnica en donde se graduó de oficial el 26 de julio de 1890, pasando enseguida a servir varias cátedras en el mismo establecimiento y continuó sus estudios en la escuela de Ingeniería donde obtuvo el título de Ingeniero Topógrafo. Tomó parte en algunas acciones militares, ocupando también importantes puestos como los de: director del Instituto Normal Para Varones, director de la Academia de Maestros, ministro de Educación Pública, diputado, consejero de Estado y otros.
Con motivo de un terremoto que asoló la población de Cuilapa, Santa Rosa, que diezmó  y destruyó totalmente la población, a principios del siglo XX, el presidente Estrada Cabrera, designó al entonces mayor del ejército, Orellana Pinto. para coordinar la situación, habiendo dispuesto entre otras medidas el traslado temporal de la Jefatura Política Departamental a Barberena, en donde el sismo no impactó. En 1907, la Asamblea le confirió el grado de general de división. En el año 1921, en unión de los generales Lima y Larrave emprendió una acción militar que dio por tierra con el retiro de la Presidencia de Carlos Herrera y quedó él como presidente, más como el Consejo de la federación, que hacía poco se había organizado no reconoció al nuevo gobierno, nacido de la violencia, la Asamblea decreto el 14 de enero de 1922, que Guatemala dejaba de formar parte de la federación.
Al practicarse las elecciones, resultó electo y tomó posesión del gobierno el 4 de marzo de 1922. Tuvo los arrestos necesarios para  mejorar el valor de la moneda del país, bastante deteriorada, con el nombre de “Quetzal”, logrando la paridad del mismo, con el dólar americano. Para honrar el nombre de su creador, la gente llamó al “Quetzal” por muchos años y hasta la fecha, de repente, con el nombre hipocorístico de Chema, que en lenguaje popular corresponde al de José María. Cuánto cuesta esto, “tantos chemas, decían”. Fundó el Banco Central de Guatemala y decretó la pena de muerte. En 1925 comenzó a construir el puente que se encuentra sobre el Motagua, en la aldea El Rancho, pero desgraciadamente en ese año lo sorprendió la muerte en forma misteriosa en Antigua Guatemala a la edad de 54 años, dándole término el sucesor Lázaro Chacón quien lo inauguró con el nombre de “Puente Orellana”.
Durante su gestión impulsó la creación de una república tripartita que debían integrar Guatemala, Honduras y El Salvador, y a la que posteriormente podían sumarse Nicaragua y Costa Rica. Sin embargo, la pretensión guatemalteca de ejercer la hegemonía sobre los estados de la futura unión condujo al fracaso de las negociaciones, como lo fue también, mucho antes, la buscada Unión Centroamericana.
Es de lamentar con profunda indignación, que una de las grandes obras realizadas por el gobierno del general Orellana, que costó al pueblo de Guatemala, enormes esfuerzos y sacrificios, que le dio prestigio y respeto allende las fronteras patrias, cual fue haber logrado la paridad del quetzal con el dólar americano, cuya atinada medida fortaleció por casi un siglo la economía nacional e hizo sentirse cómodos a los habitantes del país, se haya venido abajo vertiginosamente con la tremenda devaluación que actualmente nos castiga por la pésima administración económica de sucesivos gobiernos corruptos a partir del que gobernó en 1981, que solo han visto el interés particular importándoles poco o nada el bienestar de los guatemaltecos, con lo cual se confirma el sabio aforismo de que “el tiempo es el mejor testigo de las buenas y malas acciones”.
Como recordará el lector, antes un dólar americano valía noventa centavos nuestros y tenían que rogarnos para que aceptáramos el cambio y ahora ¡qué!, son 8 quetzales  y pico por cada dólar, que pena y vergüenza. Para colmo, el gobierno de Álvaro Arzú pretendió sustituir el billete de esa denominación con la efigie del creador de aquella economía, por monedas  de baja aleación con el cuño de una figura que no se atina, sin sentido emblemático e histórico, pero en vista de las protestas ciudadanas, no tuvo más opción que dejar los dos que circulan normalmente.
LEOPOLDO ORELLANA PINTO. Hermano mayor del anterior, se dedicó a la carrera de las armas y obtuvo el grado de General de División y el título académico de Ingeniero, ignorándose otros hechos de su vida púbica.
El hermano menor de los Orellana Pinto, ESTEBAN, cadete 470, no logró graduarse de militar,  pues murió en un lamentable accidentes al caer de un vagón del ferrocarril, estacionado en la estación local, mientras jugaba.
GREGORIO PERALTA. Llamado cariñosamente “Maestro Goyo” por todos quienes fueron sus discípulos, compañeros y amigos, nació en esta población ignorándose la fecha, fue el primer maestro de la escuela que se fundó en aquella época caserío, bajo cuya dirección se preparó a varias generaciones que siguieron sus pasos de enseñar al que no sabía, cruelmente asesinado víctima del rencor y la brutalidad.
ELIAS CASTILLO. El primer Alcalde transitorio, luego de haberse creado el municipio de El Jícaro y en tanto se convocaba a elecciones para elegir al titular, conforme a la ley.
DANIEL ORELLANA. Tuvo la gloria de ser el primer alcalde del municipio popularmente elegido, habiéndole tocado llevar la batuta en la serie de dificultades de renuencia promovidas por la municipalidad de San Cristóbal Acasaguastlán, de cuyo territorio El Jícaro se segregó.
FERNANDO ARTURO RAMÍREZ SOSA. Nacido en Quezaltepeque, Chiquimula, pero se consideraba más jicareño que mutero, fue uno de los dueños, por herencia, de de la finca El Tintero, en donde vivió su niñez por algún tiempo, radicándose después en la capital de la república, de donde venía constantemente para atender los asuntos de su interés.  Fue diputado a la Asamblea nacional legislativa durante la administración gubernativa del licenciado Manuel Estrada Cabrera,  desempeñándose además, como funcionario diplomático de alto nivel en varios naciones del mundo,  en sucesivos gobiernos incluyendo el de Embajador y Ministro Plenipotenciario en Estados Unidos de Norte América, México y Francia y con sobrada voluntad y amor a este terruño asesoró al vecindario en su gestiones de independencia, del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán. Sus restos mortuorios descansan en el cementerio general de la capital, en una de las bóvedas de la familia del general Orellana, según se sabe.
VENANCIO MORALES MARÍN. Digno de recordar por su meritoria labor frente a los destinos del municipio, pues siempre que el caso lo demandó estuvo presto a servir a su patria chica, poniendo de relieve se dinamismo en pro del adelanto de la misma. Durante su administración como alcalde, se construyó el antiguo y demolido edificio municipal. Fue asesinado en la conocida subida del “patio de gallos”, por pleito de tierras.
EMILIO CARRANZA. El alcalde enérgico y de clara visión, no sabía leer ni escribir, solo firmaba, pero su instinto e inteligencia hacía que sus actos  se ajustaran a los dictados de la razón y la justicia, habiendo dejado gratos recuerdos entre todos los que supieron apreciar su labor como gobernante municipal
ELISEO MORALES. Forjador de juventudes en la esfera de su profesión educativa, supo conquistar el aprecio y admiración de quienes lo rodearon en su paso por las aulas, en donde cosechó frutos que hoy dan a luz lo mucho que aprendieron; poseía además, espíritu artístico en el instrumento de la marimba.
RANDOLFO CASASOLA LEÓN. Originario de San Agustín Acasaguastlán, de donde vino como Jefe de la Oficina de Telégrafos y Correos a sentar sus reales en esta población, famoso dentro de su gremio por  su solidaridad y el dominio que tenía de su profesión, en los sistemas Internacional y Morse, habiendo desempeñado puestos importantes tanto en el Estado como en los Ferrocarriles Internacionales de Centro América. Contrajo matrimonio con la maestra local Elena Venegas Gutierrez con quien procreó buen número de hijos, entre quienes se recuerdan a Fidél Egberto, Berta Elena y Ovidio de su apellido.
Una anécdota refiere, que este personaje poseía la cualidad de transmitir hasta con los pies,  regularmente  en horas nocturnas, cuando dormía en  su hamaca, con unos cuantos tragos entre pecho y espalda, momentos en que  bajaba al piso el aparato transmisor, para de ahí recibir y transmitir en la forma dicha, al instante de escuchar los sonidos de los signos que identificaban las letras JR, clave o código de El Jícaro, y de retener en la memoria los telegramas que recibía, para luego copiarlos en el formato oficial para su entrega posterior al destinatario, por lo que era admirado por sus compañeros. Murió a los 50 años cuando se desempeñaba como agente de estación en Puerto Barrios, cuyo cadáver fue traído en tren especial a El Jícaro, para los actos funerarios e inhumación, por disposición de sus jefes superiores, como premio póstumo a su excelencia, sin costo alguno para su familia, incluyendo gastos médicos y de embalsamamiento, siendo el encargando del traslado del féretro, el también ferrocarrilero, alumno suyo, Isidro Morales Marín.
LUCILA PERALTA DE JIMENEZ. La escuela de niñas de esta población, lleva el nombre de la ilustre educadora, en reconocimiento de su encomiable labor como apóstol de la educación a la cual se dedicó la mayor parte de su vida.
ELENA VENEGAS DE CASASOLA. Vio la primera luz en aquel entonces caserío en el año 1880, vástago de distinguida familia, Melecio Venegas Morales y Paulina Gutiérrez Barillas. De muy temprana edad sintió el impulso que debía hacerla más tarde maestra de educación, habiendo iniciado sus estudios bajo la dirección del venerado “Maestro Goyo”, a la par de doña Lucila Peralta de Jiménez, absorbiendo de ellos la capacidad para cumplir con el sagrado deber de enseñar, pues durante mucho tiempo fue mentora de varias generaciones de  Jicareños en la escuela rural mixta de la aldea Lo de China, escuelas urbanas de esta localidad y en la población de Santa María Magdalena. Fue asidua lectora de toda clase de libros ilustrativos e instructivos que llegaban a sus manos, que devoraba con pasión para mejorar su acervo cultura y transmitirlo a sus alumnos.  De delicada enfermedad falleció un 23 de diciembre de 1928.
TRANQUILINA BARILLAS. Otra de nuestras insignes guías de la instrucción, sirvió cargos docentes en las escuelas de esta localidad, en las aldeas Las Ovejas y El Espíritu Santo de este municipio. Magdalena de San Agustín Acasaguastlán y Huité, Zacapa, iniciando en este último lugar sus labores a la edad de quince años, ahora fallecida.
JOSE DOMINGO JUAREZ ARAGÓN. Militar de escuela, alcanzó el superior grado de General de División, desempeñó puestos de importancia en la administración  pública incluyendo el de Jefe Político y Comandante de Armas en distintos departamentos de la República, oportunidad en la que ayudó a  varios paisanos colocándolos como escribientes de oficina, dentro de quienes se mencionan a Samuel Castillo Guevara, Humberto Ramírez (Quembo) y Antonio Vargas.
JUAN JOSÉ CLAVERÍA. Originario de Sanarate, vino a El Jícaro como telegrafista del gobierno, cargo que desempeñó por varios años en forma eficiente, se casó en el pueblo y fue padre de honorable familia, ya jubilado se distinguió por su amor  a la escultura, construyendo en el interior de su casa de habitación varias figuras de animales, como tigres, leones y mujeres desnudas, configurando todo un museo de arte por vocación.  No creía en Dios como lo concibe la biblia, sino que Dios era la propia naturaleza, decía. Fue Alcalde y su hijo mayor José Clavería, por Chepe se le conocía, buen muchacho, fue para mí, injustamente acusado de guerrillero comunista, lo que dio como resultado su desaparición física.
RODOLFO GUTIERREZ. Experto agricultor y ganadero, primitivo dueño de la finca El Quinto, ahora de sus herederos, ‘promovió el cultivo de la uva por algún tiempo, pero cuando joven fue celador de líneas del telégrafo, fue Alcalde. Su hijo Rodolfo Gutierrez Juárez, honrado a carta cabal, destacó también en la vida social del pueblo, habiendo sido Alcalde.
HERMINIO BARILLAS, Ezequiel Barillas Ayala, Pedro Canales, José María y Leopoldo Pérez, Manuel Peralta e Inocente Marín, fueron por espacio de muchos años del personal docente de las escuelas de este municipio, dejando toda una experiencia entre quienes fueron sus alumnos.
JOSÉ DOMINGO CASTRO. Fue de los primeros Secretarios Municipales que tuvo el municipio, defensor de varias causas por hechos y acciones que no le parecían acertadas, como la protesta por la confirmación en el cargo, como presidente, de don Carlos Herrera, así como el establecimiento de la pena de muerte, en las que la municipalidad local nunca estuvo de acuerdo y se opuso. Por causas que se ignoran tuvo que emigrar a la república de Honduras en donde falleció, dejando hijos de madre también Jicareña, Berto Delio, Flor Esmila y Procerpino Castro, extremadamente revolucionarios.
HIGINIO Y ELÍAS AQUINO, dos personajes, ambos hermanos, fueron activistas en su aldea natal El Espíritu Santo, accionando cuantas veces se presentó la oportunidad en favor del desarrollo y engrandecimiento  de su comunidad, el primero, inclusive, se desempeñó como Alcalde Segundo del Ayuntamiento  en determinados momentos.
MELECIO VENEGAS GUTIERREZ, Joaquín Cordón y Filadelfo Morales Hernández, Tesoreros Municipales por muchos años, fieles cumplidores de sus obligaciones y probos a toda prueba; el primero era muy celoso en la custodia y guarda del dinero que bajo su responsabilidad, porque era prohibido, se lo llevaba a su casa todos los días para evitar un riesgo, por lo que cariñosamente le llamaban el “hombre del maletín”.
LEOPOLDO JUÁREZ ARAGÓN. Decano de los telegrafistas en la estación de El Jícaro, muy disciplinado, honorable a carta cabal, padre de honorable familia, gustaba levantarse temprano para ejercitarse caminando y cuando el riachuelo de Las Ovejas en invierno estaba limpio, solía caminar para allá, línea arriba a pasos agigantados,  a echarse el chapuzón, toalla siempre al hombro, fue maestro de muchos telegrafistas paisanos. Como táctica para comprobar la honradez de los pocos aprendices de telégrafo que admitía, ponía monedas y billetes dispersos por la oficina, como trampa para ver quien los tomaba, y poder calificarlos después.
SAMUEL VENEGAS GUTIERREZ, telegrafista del gobierno de profesión, fue Guardalmacén de Licores de una fábrica que existió en el pueblo y Administrador de Correos en la capital de la República, por muchos años.
GERMAN MORALES. Militar descendiente de los Morales de los Bordos, hermano del famoso maquinista del ferrocarril Germán del mismo apellido, alcanzó el grado de Coronel, desempeñando varios puestos en la administración pública, incluido el de Gobernador del departamento de Jalapa.
PLÁCIDO y ELÍAS SAAVEDRA JUÁREZ, ambos hermanos y mayores del ejército, desempeñaron importantes cargos en la administración pública, incluido el de comandantes locales, fueron hombres de bien bastante queridos y respetados por quienes les conocieron y trataron.
MANUEL ORELLANA. Este buen hombre vino de Zacapa con su esposa Carmen Girón, a establecer negocios de talabartería el primero, pues fabricaba toda clase de objetos ese ramo, incluso galápagos y sillas de montar y la segunda su bonita tienda, pro además devota católica muy caritativa y auxiliaba en su dolor y sus penas a las gentes que lo requerían; madre de Beto chacón, padre del recordado deportista, magnifico portero, Güicho Chacón.
GAUDENCIO MORALES BARILLAS. Se caracterizó por ser un defensor del pueblo, integrando varios comités de apoyo al desarrollo, incluso, el de la construcción de la Iglesia Católica; en una oportunidad  quiso llevar a cabo un proyecto de cambio de nombre del municipio, pero no le surtió efectos positivos, fue administrador de un proyecto agrícola durante el gobierno de la revolución del 44 en la finca nacional “Navajoa”, Morales, Izabal. Su hijo Elixalén Morales Ruíz, ocupó importantes puestos en el ramo de caminos, siendo evidente que a él se le debe en buena medida la construcción del puente sobre el río “El Tambor”.
SIMÓN CARRANZA. De El Paso de los Jalapas, destacó  en las milicias nacionales en donde obtuvo el grado de Capitán de Infantería e instructor de  las milicias locales y posteriormente en la agricultura, sirviendo en ambos casos a la aldea que lo vio nacer, fue asesinado por un pariente cercano suyo.
EFRAÍN PERALTA. Oriundo de esta población, hijo del coronel Guillermo Peralta, destacó en el ejército nacional en donde obtuvo el grado de Teniente Coronel, sirviendo al estado en varios puestos públicos, incluso el de segundo jefe de la Guardia Civil de aquél entonces y después instructor de las milicias locales, radicándose en definitiva en El Paso de los Jalapas al lado de su estimable familia.
LADISLAO GUERRA. Hombre circunspecto, vino de San Pedro Pinula, Jalapa, de donde era originario  como telegrafista del gobierno,  se caso con estimable dama de la localidad, procreando varios hijos Francisco, Carlos y Jesús.  Don Lago fue Director General de Correos, en la capital, en donde fijó definitivamente su residencia.
FRANCISCO GUERRA MORALES. Maestro y político revolucionario  del movimiento del 44, fue catedrático de secundaria y normal, Ministro de Agricultura, de Gobernación, Embajador y Ministro Plenipotenciario de nuestro país en las repúblicas Dominicana y Haití. Sus hermanos Carlostino y Chus de sus apellidos desempeñaron puestos de importancia tanto  en el gobierno como en la iniciativa privada, el último de profesión Abogado y Notario, fue partícipe de la reestructuración de la Huelga de Dolores, de la USAC.
CARLOS JIMÉNEZ PERALTA. Abogado y Notario ejerció perfectamente su profesión en la capital y Escuintla,, perfilándose como un profesional litigante de primera, fue Juez de Trabajo y Previsión Social en Puerto Barrios, Izabal, de los pocos que han aplicado el derecho tutelar de los trabajadores, lo que afirmo con toda seguridad por haber sido yo, oficial de aquel tribunal y escribir por decisión suya, como hábil mecanógrafo, así  él me consideraba, muchas de las diligencias y sentencias en juicios orales aunque los procesos estuvieran a cargo  de  otros oficiales. Fue también Diputado al Congreso de la República por el departamento de Escuintla, postulado por el partido revolucionario;  se caracterizó por su humildad y defensa de la gente pobre. Siendo juez, un día sábado, decidió venir a  El Jícaro, en el pasajero del medio día, sin imaginarse que entre Zacapa y Cabañas lo iban a capturar las huestes de un comando del  ejército del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) que dirigía su paisano, amigo de infancia y ex compañero de escuela, Rosendo Pérez Ventura, recluyéndolo en la cárcel pública local, de donde fue remitido a la cabecera departamental acusado de comunista, pero la realidad del caso era otra, la política del momento, de una represalia, por no plegarse a los intereses de las compañías  Frutera e Írca., cuyos fallos legales en juicios en su contra les eran regularmente adversos en derecho, saliendo libre inmediatamente de la prisión pero al poco tiempo fue destituido injustamente del cargo; falleció en un accidente de tránsito en la cuesta de Villalobos.
JOSÉ MARTÍN ORELLANA. Respetable señor que vino a El Jícaro en buena hora para contribuir al progreso y desarrollo del municipio en todos sus aspectos, juntamente con sus también estimables hermanos: Alfredo, Miguel y Francisco de sus apellidos, agricultores todos por vocación, quienes generaron una pléyade de descendientes, magníficos  y honrados todos.
MANUEL CASTILLO RAMÍREZ. Político, listo e inquieto, desde muy joven incursionó en la política partidista, lo que le valió un exilio en la república de México por algunos años. A su regreso volvió a lo mismo y un comité de vecinos lo hizo Alcalde Municipal de Puerto Barrios en donde desarrolló magnífica obra. Por su carisma y Don de gente, captó el cariño de mucha gente, siendo posteriormente diputado al Congreso de la República por el departamento de El Progreso, además era telegrafista del gobierno en donde desempeñó puestos de importancia.
RICARDO PAZ CASTAÑEDA. Vino de Zacapa a radicarse  aquí  con su negocio de farmacia, contrajo matrimonio con Doña Elisa Carranza Páiz, con quien procreó a honorable familia, agregando al anterior una bien montada tienda estilo miscelánea  atendida  por la esposa.
ISAURO DE LEÓN. Originario de Teculután, se estableció en la localidad con su  esposa Alicia Chávez,  procedentes de Zacapa dedicando su tiempo ambos para atender su farmacia y tienda anexa, padres de distinguida familia, participó activamente en la vida social del municipio y fue el primer Alcalde Municipal de la Revolución del 44. Honraba los bailes sociales con la presencia de toda su familia, incluidas sus bellas tres hijas, Olga, Marta y Perla Greta. 
HÉCTOR PINEDA MORALES. Capitán del ejército, también de Teculután, llegó a este territorio juntamente con sus hermanos Enrique y Luis a poner su negocio de farmacia, pero habiendo contraído matrimonio con Berta Elena Casasola Venegas terminó por radicarse en la localidad, con un negocio de tienda, procreando a distinguida familia; colaboró con el gobierno de la revolución del 44 en importante cargo de la administración pública, motivo que lo hizo trasladarse con su familia a la ciudad capital, pero siempre pendiente de El Jícaro, al que adoptó como su segunda patria chica y padre de honorable familia de la localidad.
JUAN RAMÓN BRACAMONTE. Vino a El Jícaro procedente de Jocotán, Chiquimula, designado como maestro de educación elemental, contrajo matrimonio con doña Lola Castillo y participó  activamente en la vida social del pueblo, así  como en la integración del Concejo Municipal, al igual que los tres anteriores vinieron para participar en el quehacer diario del lugar, se enamoraron de su naturaleza, de puras y guapas  mujeres, para formar excelsos hogares y, a quedarse  por siempre, en la morada eterna local.
INDALECIO DUARTE. Experto del yunque en la forja de metales, fabricante de toda clase de instrumentos de labranza y único en su tiempo, para calzar las herraduras de las caballerías, además buen guitarrista; bastante joven llegó a esta comunidad procedente de Jocotán, Chiquimula,  en donde fijó su residencia para participar en nuestra economía, contrayendo matrimonio con Doña Elena Pineda, progenitores de honorable familia, siendo participó de la vida social del pueblo, incluso, como concejal de la Municipalidad, muy campechano y amigo, tuvo varios negocios incluido el de alquiler de bicicletas, una novedad en la época. Su hijo mayor Julio Duarte  Pineda, falleció trágicamente en una confusa escaramuza, cuando siendo Secretario del destacamento de la Guardia de Hacienda en Puerto Barrios, Izabal, contrabandistas dentro de los que estaban inmiscuidos autoridades principales del puerto, atacaron la sede del resguardo, para sacar un fuerte contrabando del que ya se tenía conocimiento, del muelle de ese lugar, y la presencia incorruptible de dicho funcionario, me refiero a Julio, quien no se prestó al juego y lo impedía en forma legal, repeliéndose el ataque, con el resultado mencionado, en cumplimiento de su deber.  
SAMUEL CASTILLO GUEVARA. Hombre honrado y trabajador, bromista y bonachón, durante su juventud ejerció función pública, desempeñándose como oficial de Jefaturas Políticas (ahora gobernaciones), en varios Departamentos de la República. A su regreso se dedicó a la agricultura, ganadería y al comercio del sombrero de hilama, quiso llevar a cabo junto a Juan Ramón Bracamonte y otros paisanos, el proyecto de irrigación por gravedad, de las tierras bajas de al lado oriente del municipio, pero lamentablemente fracasó  ante la férrea oposición de los dueños de la finca el Tintero de conceder el derecho de servidumbre de acueducto en terrenos de su propiedad, pese a lo  avanzado de los trabajos de excavación. Fue  por corto tiempo el primer Intendente Municipal  de la revolución del 44, antes que se instituyeran  las Alcaldías Municipales.
JUAN FRATTI JUAREZ. Buen hijo del pueblo, forjador de juventudes en  distintos establecimientos educativos de la capital, amante de la pesca con anzuelo, que al igual de su hermano Víctor, le dieron nombre al terruño. 
HUMBERTO MORALES CASTILLO. Fue Alcalde Municipal, hombre trabajador y honrado que supo ganarse el aprecio del vecindario, además fue buen sastre que vistió a centenares de congéneres con la confección de trajes y pantalones bien hechos y  a la moda por más de medio siglo; fue Alcalde Municipal titular e interino  algunas veces.
FIDEL EGBERTO CASASOLA VENEGAS. Desde muy joven aprendió la lección del deber y la honradez, cualidades que practicó en todo momento, caracterizado como una persona buena para la industria y el comercio que no le gustaban las injusticias y los actos de corrupción; después de haber sido Jefe de Bodega en la estación del ferrocarril  de Retalhuleo, se dedicó de lleno a las mencionadas actividades, en las que luego de algunos altibajos cosechó aplaudidos éxitos  y la admiración de muchos, hasta el día de su muerte.
JOSE SALOMÓN MORALES ROMERO. Maestro de Educación Primaria Urbana, fue catedrático de secundaria, desempeñó importantes cargos en la administración pública en el ramo educativo, incursionó en la política en partidos de la revolución de octubre y en posteriores a ella, fue candidato a diputado por nuestro departamento, con resultados infructuosos desafortunadamente y un magnífico colaborador en el desarrollo del municipio. Era oriundo de San Cristóbal Acasaguastlán, pero tenía a El Jícaro, como su segunda patria chica, a quien demostró siempre cariño. Era un hombre alegre que reía a carcajadas.
LUIS PÉREZ ROMERO. Inquieto activista político revolucionario y polifacético, pintaba y dibujaba cuadros realistas y surrealistas por mero deporte, también maestro de escuela; murió por su forma de pensar, asesinado en Chiquimula por huestes del Movimiento de Liberación Nacional, después de haber sido encarcelado, aunque su cadáver nunca apareció. Su esposaTenchita Orellana y sus hijos Güicho y None, ya fallecidos, que en paz descansen.
TOMÁS ROLDÁN LEÓN. Agricultor y comerciante de los productos que cosechaba, pero además un verdadero líder en su comunidad, a la cual sirvió abiertamente en cualesquier necesidad y gestión que se presentaban, habiendo realizado mucha obra positiva. De las Ovejas vino a vivir en la población, por la superación educativa de sus menores hijos, en donde también contribuyó al progreso y desarrollo del municipio, fue Alcalde Municipal, fanático dirigente deportivo, patrocinador de equipos en la rama del foot ball y buen amigo.
Gilberto Orellana Galdámez, del clan de los Orellana de Estanzuela, magnífico agricultor, participó activamente en la vida social y comercial del terruño, casado con Doña Victoria Rosal, padres de honorable familia citadina.
MANUEL AYALA MORALES. Melo como  amigablemente se le llamaba, fue un enamorado de  la agricultura, así como de su aldea natal, se congratulaba de las grandes siembras y cosechas de tabaco y otros artículos que producía, además activista en la solución de cuanto problema se presentaba a los vecinos de su comunidad, hizo mucha obra positiva en pro de su terruño. Cuando alguien le ofrecía un cigarrillo decía: “muchas gracias, yo no fumo, solo produzco su materia prima”.
ROGELIO CASASOLA Y CASASOLA. Hombre apacible, agricultor de primera, excelente contratista de la United Fruit Company en la hechura de fincas, juntamente con su hermano Abelardo, en la costas norte y sur del país y buen administrador agropecuario; contribuyó al desarrollo agropecuario del municipio, formando parte del gobierno local y en el aspecto familiar fue un padre ejemplar.
FIDEL ROLDAN MORALES Enérgico y honrado, fue muy  buen Alcalde y en el ramo militar se desempeño como comandante local en varios municipios de la república, incluyendo este municipio, padre de muy buena familia.
JOSÉ ANTONIO CORDÓN JORDÁN. Hombre honrado y querido, vino de Zacapa a poner la mejor barbería que el pueblo ha tenido, incluyendo los servicios de rasurado y masajes, de tal prestigio que venían clientes de varios municipios  circunvecinos y hasta de la propia cabecera a cortarse el pelo y la barba y aplicarse el sabroso masaje de esta última, contando con la ayuda, primero de su sobrino Tono Guerra  y después de su pariente Arnulfo quien posteriormente puso su propia barbería; como pasatiempo ofrecía juegos de naipes, dominó, dama, así como dados en pequeñas apuestas;  tomó parte activa en la vida social del municipio, se casó aquí y formó estimada familia.
JESUS POLANCO. Luchó por el progreso del pueblo, especialmente en el foot ball, del que fue líder incansable, participó en lides políticas y fue concejal de la municipalidad. Su esposa Mercedes Gómez participó en actividades sociales y religiosas del pueblo.
SALVADOR ALFARO CUELLAR. Maestro y Director de la escuela nacional urbana para varones de muchas generaciones, y primer director del instituto de educación básica, muy joven vino a esta población para quedarse definitivamente, se adaptó fácilmente a la forma de vida del pueblo al que consideraba como su lugar natal, en donde contrajo matrimonio con Trine Cordón, padres de estimable familia, ya jubilado murió después de penosa enfermedad.
ABRAHAM RODAS RUÏZ. De la aldea Lodechina, fue un buen Alcalde Municipal, durante su administración se construyó el actual edificio municipal a un costo que ahora da risa, cuando no pasaba por la mente de nadie, robarle un solo centavo del erario municipal.
PEDRO QUIJANO. Hombre listo y muy colaborador, muy joven salió de su aldea natral, Los Bordos de Barillas,  fue agente de la Guardia Cívica  aquí en el pueblo en tiempo de la revolución del 44 y Policía Nacional Civil  después, en otros puntos del país y, de regreso, se dedicó junto a su mujer Adelivia, al negocio de tienda, pero también se convirtió en consejero y amigo componedor de pequeños problemas del vecindario, siendo elegido además, Concejal de la Municipalidad y Juez Municipal durante el gobierno de facto del Coronel Enrique Peralta Azurdia.
CÉSAR AUGUSTO GUTIERREZ. Magnífico agricultor y creador de ganado, participó activamente en el desarrollo y vida social del pueblo, habiendo sido concejal de la Municipalidad, casado con Elsa Cordón, padre de honorable familia.
CARLOS ORELLANA, patojón vino de La Estanzuela, Zacapa, en busca de sus parientes Orellana Galdámez, residentes aquí, especialmente de su padre Chico, en donde se desarrolló como extraordinario agricultor. Bastante respetuoso simpático y bromista fino en su trato con los demás. Su Don de gente lo hizo captarse el aprecio y cariño del vecindario, padre de honorable familia.
CÉSAR RILEY. Dueño de la finca El Tambor, oriundo de Río Hondo, pero un enamorado de El Jícaro, en donde contrajo matrimonio con Marina Castillo, progenitores de honorable familia, fue un puntual colaborador en el ámbito progresista del pueblo, como lo fue su  joven hijo Wily Riley Castillo activo  directivo de Fraternidad Jicareña.
CARLOS CARRANZA PÁIZ. De pocas palabras, instruido, telegrafista del ferrocarril de profesión, hombre honesto y callado, buen  esposo y ejemplar padre de familia, a la cual con su esposa Lupita Casasola, heredó buenas manera de comportamiento social y de trabajo.
JOSÉ AMNTONIO SANTOS ÁVILA.  Llegó de Cuilapa, Santa Rosa, como maestro de la escuela de varones, una magnifica persona y amigo, por su manera de ser, cautivó el aprecio del vecindario, participando activamente en la vida social de la población, padre de buenos hijos a quienes forjó en la rama de la educación.
CARLOS AYALA MORALES. Magnífico constructo, honrado y buen padre de familia, admirado por qué  muy joven le extirparon un riñón y así vivió activo por muchos años trabajando afanosamente para el sostenimiento de su hogar.
JOSÉ EDUARDO PÁIZ. Fue dirigente sindical en varias empresas tanto de la capital como del interior del país, defendiendo los  derechos e intereses de los afiliados, incluso fue miembro de la Junta Directiva del IGSS.
ADAN DE LEÓN CHAVEZ, joven abogado y notario, ex  trabajador de los ferrocarriles de Guatemala, se significó por  su entrañable amor para el pueblo que lo vio nacer, del cual se sentía orgulloso y ponía de relieve ante sus semejantes siempre que se presentaba la oportunidad de charla; además un magnífico y solidario amigo, especialmente con la gente humilde.
ERNESTO JUÁREZ GUTIERREZ. Hombre modesto, buen oficinista, fue trabajador del ferrocarril, magnífico marimbista, contribuyó en el desarrollo social del pueblo y padre de honorable familia.
MARIO MARIN MAXWUEL. Telegrafista del ferrocarril, la gringa, como le decían cariñosamente, amante de la pesca y la caza, buen padre de familia, se caracterizó por ser un buen amigo de  las personas.
JULIO CÉSAR ARRIAZA CASTILLO. “Chorizo”, como amigablemente se le llama, telegrafista del Gobierno por muchos años, maestro de  generaciones en este ramo, amante fanático del foot-ball su deporte favorito, del cual también fue dirigente, fundador y mantenedor de equipos y futbolista en la línea defensiva, también de la agricultura, la pesca y la cacería; ya jubilado, decidió participar en el campo de la  política la que lo llevó a ser diputado por nuestro departamento, considerándosele buen hijo del pueblo a quien sirvió en los distintos campos de sus actividades.
JULIO CÉSAR BARRIENTOS RAMIREZ. Se desempeño como Inspector de Salud, fue Alcalde del municipio y falleció en plena juventud, en el ejercicio de sus funciones, tras larga enfermedad, muy querido y reconocido por el vecindario.
MARIO VICENTE ORELLANA ROSAL. Inquieto desde muy joven, se costeó su carrera de abogado y notario, con el esfuerzo personal de su trabajo, como catedrático de institutos privados en la capital, y una vez graduado, asumió como oficial de tribunales del ramo penal, después como litigante y asesor de instituciones del Estado, especialmente del Ministerio de Gobernación y de la Policía Nacional, en donde aprovechando esa coyuntura ayudó a muchos paisanos consiguiéndoles colocación como agentes de policía y  en el ramo administrativo, era buen orador, servicial y muy buen amigo. Participo activamente en la vida social del pueblo. Casado con Virginia Ayala Méndez y padre de honorable familia.

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